La Navidad es la temporada más propicia para experimentar el hygge. ¿Aún no sabes en qué consiste? Comodidad, alegría, bienestar… Un concepto, una forma de ver la vida made in los países escandinavos. «Lo que la libertad es para los estadounidenses, el hygge es para los daneses», afirma Meik Wiking en The Little Book Of Hygge (2016).

En septiembre, ya escribimos en el blog sobre cómo volver «plázidamente» al trabajo después de las vacaciones de verano. ¿Cómo has pasado estos últimos meses? ¿De un lado para otro, con cientos de ideas en mente y el tiempo justo para llevarlas a la práctica? Nos suena. La vorágine laboral también nos ha seguido los pasos, pero intentamos tomárnoslo con calma. Somos fieles a la filosofía slow-life, a esa manía que tienen nuestros vecinos nórdicos de vivir en paz y tranquilidad, con confort y alegría, disfrutando de las pequeñas cosas de la vida.

Este año te proponemos unas Navidades con mucho hygge. Párate por un momento, permítete hacer un alto en el camino. Ponte los calcetines más cómodos que tengas, hazte tu bebida caliente favorita y abre ese libro que tienes pendiente en la estantería. Esta Navidad es para pasarla en el interior, si es con chimenea mejor. Netflix ya te ha preparado una selección de contenidos para la ocasión. No puedes dejar de ver Love Actually, ¡es ya una tradición navideña a nivel mundial! Pero si te gusta el cine clásico, no hay rival para Qué bello es vivir, de Frank Capra.

Para entrar en ambiente hygge, es imprescindible encender una o varias velas. Nuestras favoritas para estos días son las de esencia de canela y vainilla. No dejes de ponerle un poco de ambas especias a tu chocolate a la taza, té o café, intensificarán el sabor de tu bebida. Envuélvete en una suave manta y disfruta de la compañía de tu gato o perro. ¿Te haces ya a la idea? El hygge es la búsqueda de ese momento especial, donde reinan la calma, la plenitud y el ahora. Una imagen de postal pero sin nada de postureo. La cuestión es conseguir tu escena perfecta. De eso va también la Navidad, ¿no crees?