Por favor, cuéntanos un poco sobre ti.

Soy una eterna buscadora de la esencia y lo que voy aprendiendo por el camino tengo la necesidad de compartirlo.

¿Qué fue lo que originalmente te llevó al teatro y cómo hiciste la conexión entre el teatro y el crecimiento personal?

Lo que me llevó al teatro fue una llamada que salía de muy adentro. Ni en mi casa, ni en mi pueblo había cultura teatral. Creo que de pequeña fui una sola vez al teatro, nos llevaron de excursión con el colegio. Ese día allí sentada en el patio de butacas, sentí un fuerte impulso de estar arriba del escenario y no abajo. Cuando cumplí los 18, me fui de mi pueblo natal, con la ilusión de ir a la ciudad a estudiar teatro. 

La fusión entre teatro y crecimiento personal vino bastante después. Trabajaba de profesora de interpretación en una escuela para actores y paralelamente, me formaba en diferentes disciplinas de crecimiento personal, con la pretensión de crecer como ser humano, de conocerme más… Me fui dando cuenta que lo que permitía a mis alumnos brillar más o menos en el escenario, no era lo bien aprendida que tuvieran la técnica, si no, sus bloqueos, sus creencias limitantes, etc… Entonces empecé a fusionar ambas disciplinas, empecé a poner más el foco en el proceso de la persona y no tanto en el resultado artístico. Porqué cuando la persona se siente libre, aparece la verdad, y no hay resultado artístico más bello, que la pura verdad. Así nació Crecimiento Teatral, de la fusión de lo artístico con lo terapéutico. 

 

¿Qué tipo de gente viene a tus talleres? ¿Son todos diferentes o tienen algo en común?

Acostumbran a venir más mujeres que hombres. Creo que los hombres experimentan con miedo, todavía, su parte femenina. Hay ciertos condicionamientos en nuestra sociedad que invalida la vulnerabilidad en el hombre: “los hombres no lloran”, tienen que ser fuertes, valientes, no pueden mostrar debilidad, etc… eso les condena, desgraciadamente, a desconectarse de sus emociones, a ocultarlas, de lo contrario, corren el riesgo de ser “expulsados del clan”. No es fácil para ellos, atravesar ese umbral, aunque poco a poco, van siendo más los que tienen la necesidad de encontrarse a sí mismos y liberarse de condicionamientos.

No hay ningún límite de edad, he tenido desde alumnos muy jóvenes y hasta otros muy mayores, y todos ellos llenan el grupo de riqueza. 

Lo que tienen en común, es un anhelo de búsqueda, un no conformarse con lo que me han dicho que tenía que ser, y claro, si de todos los múltiples caminos de crecimiento personal que existen, eligen este es porque el arte escénico les atrae por alguna razón. Así como la naturaleza, que son los elementos clave de Crecimiento Teatral.

¿Qué le pasa a la gente cuando vienen a tus talleres? ¿Qué cambios o realizaciones pueden esperar?

Esta pregunta la deberían de responder ellos. Cada persona es un mundo, y llega con las circunstancias que llega, así que el despertar puede ser bien diferente en cada uno. El objetivo es siempre que la persona pueda acercarse más a su verdad, a su esencia. Para llegar a ella, hay que, en primer lugar, tomar conciencia de qué nos está alejando de ser libres.

 

¿Qué es lo que te impulsa a levantar a otros?

No tengo una explicación racional para esto. Lo siento muy adentro. Siento que es lo que he venido a hacer en este mundo. Cuando lo hago siento un gran SI dentro de mí, sin más.

 

¿Tienes algún consejo sobre cómo las personas pueden elevarse a sí mismas o a otros a diario?

Escuchandose y permitiéndose estar en lo que hay, sea lo que sea. Dándole el poder al cuerpo, que por sí sólo sabe cómo regenerarse. Puede ser que estemos muy desconectados de nuestro sentir. Si este es tu caso, hay que empezar por sentir el cuerpo: sus sensaciones, sus molestias, sus dolores, sus placeres… lo que sea. Observa qué hay detrás, puede que haya una emoción, osea energía en movimiento. Esta energía necesita ser expresada. No hace falta forzar nada, sólo permitir que haga su curso de forma natural, sin alimentarla desde la mente, sin frenarla desde la mente. Sólo permitir… Y el cuerpo hace su trabajo para devolvernos el equilibrio y la paz.

 

¿Qué es lo que más te gusta de dirigir tus talleres?

Me gusta ser testimonio de cómo las personas se van liberando, de cómo el miedo va dando paso al amor. Y me gusta crear, transformar los procesos en arte.

Y finalmente, ¿qué puede esperar la gente de tu colaboración con Plázida? ¿Qué hace diferente a este retiro?

Es la primera vez que Crecimiento Teatral va a Madrid y esperamos que sea la primera vez de muchas. Plázida está comprometida con el crecimiento personal y su fundadora Irene cree, especialmente, en el poder curativo del teatro porque lo ha experimentado en primera persona.

Puede encontrar más información sobre nuestro retiro de Crecimiento Teatral 2019 con Nuri AQUI.

Entradas a la venta hasta el 31 de septiembre. Oferta de lanzamiento hasta el 31 de Julio.