Ya no hay granos de arena en tus bolsillos, pero las 24 horas del día se esfuman como si agitaras un reloj de arena. La noche cae precipitada y nos pilla infraganti mientras pisamos los primeros charcos de lluvia con las sandalias aún puestas. Donde antes había paz, ahora hay una batalla personal: la de adaptarte de nuevo a la rutina.

Estés donde estés, septiembre es un mes de volver. De volver a un lugar, a un proyecto, a un horario, a un hábito, a un vestuario y, con probabilidad, a un estrés. Decimos que «volvemos con las pilas cargadas», pero a muchos nos falla la batería cuando no hemos hecho más que reiniciar. La energía es un recurso que hay que saber gestionar: ponemos el modo avión para que aguante el móvil o la lavadora por la noche para ahorrar en la factura de la luz. Sin embargo, cuando llega septiembre volvemos con una fuerza que nos cuesta dosificar.

Desde Plázida nos gustaría compartir contigo algunos consejos para gestionar tus vueltas, sean las que sean. Queremos que este año llegues a Halloween sin parecer un muerto viviente y a Navidad con calma.

Consejos para volver «plázidamente» al trabajo

Planifícate a corto plazo

Decía el otro día Almudena Grandes en la SER que «septiembre es un mes duro, pero optimista porque la ilusión de los buenos propósitos pesa más que la maldición de los madrugones. Y aspiraciones tan modestas como apuntarse al gimnasio, estudiar inglés o aprender repostería se nos antojan proezas de incomparable mérito, hazañas capaces de convertir cualquier año en la mejor versión de nuestra vida». Lo que pasa es que esa «mejor versión» de tu vida no va a llegar de inmediato. Parece lógico, pero muchos se frustran la primera semana porque no han conseguido cumplir con las exigentes metas que se han autoimpuesto. Empieza pasito a pasito, conquistando día tras día, partido a partido.

Recapitula

En septiembre empieza un «curso», no un año nuevo. Vuelve a tu yo de la Nochevieja pasada y reflexiona sobre los propósitos que has cumplido y los que aún están por cumplir. Pero céntrate, sobre todo, en los primeros. Apunta tus logros, repasa lo conseguido. Regocíjate en los éxitos de estos meses para coger impulso y llegar a final de año con los deberes hechos. En este tiempo has evolucionado. Ahora tienes una segunda oportunidad para cumplir las metas olvidadas y ver el camino con perspectiva.

Haz un cambio

No vuelvas a lo mismo de siempre, huye del aburrimiento y el cansancio de la rutina. Haz un cambio, aunque sea pequeño. ¿Por qué no pruebas un nuevo horario? ¿Por qué no intentas colaborar con un nuevo sector del mercado? Modifica también tus planes de ocio. En cada ciudad hay actividades inimaginables, consulta a la gente local o pide información en coworkings como Plázida –¡estaremos encantados de desvelarte las experiencias más originales y alternativas de Madrid!–.

En realidad, nada es urgente

Vivir como si fuera el último día requiere darse cuenta de que no lo es. Recuérdalo cada vez que estés al borde de un ataque de nervios, es un pensamiento liberador. Mejor aprovechar la última hora del día para lo personal, lo profesional seguirá mañana donde lo dejaste. Imagina que cuando salga el sol llegan unos seres extraterrestres con el objetivo de colonizar el planeta Tierra. ¿A quién le va a importar el proyecto que tenías entre manos? Exacto, a la hora de la verdad, el trabajo es secundario. Intenta volver, como canta Penélope Cruz en la peli de Almodóvar, sintiendo «que es un soplo la vida».

P. D. En caso de urgencia, siempre nos quedará la literatura. Te recomendamos esta lista de Librotea (EL PAÍS) con 12 libros para luchar contra la depresión posvacacional.